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Las visitas presidenciales a Córdoba
 
El primer presidente que visitó la ciudad de Córdoba fue Justo José de Urquiza. El vencedor de Caseros llegó a Córdoba apenas 30 días después de ser ungido presidente de la Confederación Argentina, lo que demuestra el enorme interés que despertaba la estratégica Córdoba para la conformación de un eje Centro-Litoral, capaz de contrarrestar a la poderosa y díscola Buenos Aires.

El gobernador Alejo Carmen Guzmán y los principales dirigentes políticos mediterráneos eran de tendencia federal y estaban alineados con Urquiza, por lo que éste fue recibido con los brazos abiertos. No acudió el intendente porque no lo había: la Municipalidad de Córdoba fue organizada recién en 1857.

Urquiza llegó el 20 de marzo de 1854, acompañado de sus ministros cordobeses Mariano Fragueiro (Hacienda) y Santiago Derqui (Instrucción Pública y Culto). Los actos oficiales más importantes tuvieron que ver con la Universidad y el colegio de Monserrat.
Desde 1820, ambas instituciones educativas estaban en manos del gobierno provincial, al que se le hacía difícil sostenerlas. Durante la visita presidencial se acordó y concretó el traspaso de éstas a la órbita nacional, de la que dependen hasta el día de hoy.

Despedida y banquete
El visitante permaneció en Córdoba 10 días. Fue despedido con un banquete de honor y baile de gala en la residencia del gobernador. La visita colmó las expectativas de Urquiza, que se marchó más que satisfecho con los resultados políticos: Córdoba estaba alineada y comprometida con el supremo objetivo de la organización nacional.
A Urquiza lo sucedió en la presidencia el cordobés Santiago Derqui, quien curiosamente llegó a Córdoba en junio de 1861... para intervenirla.

En esa época, el conflicto entre Buenos Aires y la Confederación estaba en su punto más elevado y se avecinaba un segundo enfrentamiento armado (el primero había sido la batalla de Cepeda, en 1859). Debido a ello, el Presidente en persona acudió a su ciudad natal para desplazar al gobernador liberal Félix de la Peña y reunir hombres y recursos para la batalla de Pavón, librada pocos meses más tarde.

En las décadas siguientes –salvo Mitre-, todos los presidentes pasaron por Córdoba: Sarmiento llegó en 1871 a inaugurar la Exposición Nacional y el Observatorio Astronómico de barrio Güemes y Nicolás Avellaneda, en 1876, para poner en marcha el ramal del ferrocarril que unía Córdoba con Tucumán.

En la estancia
Julio A. Roca era asiduo visitante de la provincia, aunque solía quedarse en su estancia La Paz, cerca de Ascochinga, y desde allí manejaba los hilos de la política mediterránea. Los presidentes cordobeses Miguel Juárez Celman (1886-1990) y José Figueroa Alcorta (1906-1910) jugaban de locales en la provincia, por lo que su presencia era normal.

Perón estuvo dos veces en la ciudad de Córdoba antes de ser presidente: la primera para colocar la piedra basal de la Escuela de Aviación; la segunda en la campaña para las elecciones de 1946.

En las décadas más recientes, prácticamente todos los presidentes pasaron por Córdoba, conscientes de la importancia y peso político de la segunda provincia del país, y en casi todos los casos el anfitrión excluyente fue el gobernador de la provincia.